Vive si...

Riaño Vive dentro de los que hemos vivido en él,
Anciles, Burón, Éscaro, Huelde, La Puerta, Pedrosa, Riaño, Salio...
nada nos ha llenado tanto como su todo,
debemos recuperarlo aunque solo sea un poco,
y no habrá futuro para nosotros y nuestros hijos más gratificante,
que volver a vivir en él, sin que sea un sueño.
Riaño, hace 23 años "muerto", Riaño asesinado,
y los hombres lo mataron, con sus envidias y engaños, y ahora,
después de estos años, hay quién lo quiere olvidar pero,
por mucho que se quiera, si has vivido ahí, en un lugar así,
Riaño no se olvida jamás, y más,
si ahora lo ves, hundido en la miseria, de querer ser,
lo que fue siempre, ignorando lo que fue.
.......................................que las aguas vuelvan a su cauce.

martes, 15 de diciembre de 2015

MI VALLE Documental

NUEVO DOCUMENTAL, MI VALLE.

Waves Films; nuestros jóvenes amigos Lores Espinosa von Wichmann y Mario Santos, publican estas primeras imágenes del trabajo que han realizado durante un año entero, sobre lo que ha supuesto y supone para las personas, la construcción y permanencia de ese gran error nacional.
Sentimientos de dolor, melancolía, frustración, puro cinismo... un reguero de sensaciones infinito, entrampado frente a un gran muro de hormigón; que muestran claramente a todo el mundo, la profunda herida cerrada en falso que ha supuesto y supone cada día, la ignominia del pantano de Riaño.
Gracias, y más calderos amigos.

domingo, 18 de octubre de 2015

...en la merienda del monte

Ejemplar de roble albar de bosque de Hormas (Riaño-León)

Los “desmanes” de Hormas. (3ª parte)

Después de años caminando  por nuestras montañas,  hay impresiones que quedan,  y a través del tiempo,  lejos de desaparecer por el discurrir de “nuevos tiempos”; que nos dicen, mejores y más modernos; continúan…

Siempre nos ha llamado la atención tras años andando por senderos y caminos de nuestras montañas, algunas cosas que os querremos comentar. Algo que nos ha producido a la vez, tristeza y mal humor al contemplarlo. Nos referimos a la insensibilidad y desmesura con la que en nuestros montes y entorno en general, se llevan a cabo tareas de todo tipo, y que suponen de alguna forma, cambiar la percepción que hasta entonces teníamos de esos lugares, conocidos, disfrutados y compartidos por todos, desde siempre. Lugares, que en muchos casos, cuando se llega a tener cierta edad, se echan de menos en su estado original; al haber resultado ser al fin y al cabo, su cambio; fruto de una moda pasajera o un capricho o deseo interesado, o cómo no, de una “sumención” con mucho dinero pero sin ningún fundamento.
Como estamos en Hormas, resaltamos algunos ejemplos que a la vista de todos están como son los merenderos de doble servicio con cimientos de hormigón “armao” en hierro que se han construido en el lugar conocido por todos los riañeses como “Los Casares”. Sin duda, es un lugar acogedor, con una fuente de la que mana un agua tan estupenda como fría, idóneo para pasar un día agradable comiendo unos churrascos a la parrilla o lo que se tercie con los amigos y la familia; pero para eso, no hace falta destruir lo que fue antes, quitándole de cuajo buena parte de su encanto. No olvidemos que estamos en “Los Casares” y aunque no lo parezca, por el nombre que tiene, es el corazón de los valles de Hormas. Lo mismo sucede en el lugar llamado de “Boca San Pedro”, merenderos de hormigón “armao” por partida doble en medio de este otro Valle de Hormas. Si nos lo permiten decir, es de chiflados.
La desmesura y la falta de escrúpulos se encuentran en Hormas y en toda la Montañade Riaño por añadidura, a cada paso que se dé. Siguiendo las huellas de los caminos abiertos a golpe de excavadora donde nada se respeta; ya sean praderas donde el acero deja marcadas sus cicatrices en forma de profundos cortes, o en el interior del bosque, con centenarios acebales grandes y sanos, partidos en dos; atravesados por una brecha abierta en la tierra a modo de camino. Acciones que alteran el paisaje original de lugares durante siglos casi inalterado; y que en la mayoría de los casos se podría haber evitado sin apenas esfuerzo, por el mero hecho de no haberlo decidido así en el momento. Así de sencillo. Así de inconsciente.
Hoy, las gentes del pueblo, lejos de tratar con mimo nuestro mejor tesoro, seguimos actuando, inconscientemente o no,  de una manera egoísta y depredadora; lo que supone, ir en contra de nuestros viejos por ancestrales, intereses comunes y sobre todo, de los que vendrán detrás. A la larga, un camino hacia la nada.
Preservar este legado de lugares como son el Bosque de Hormas, es, además de una obligación por parte principalmente de sus más cercanos y legítimos propietarios, una apuesta verdadera por el futuro de nuestra aun, preciosa tierra.
La falta de civismo y buen gobierno en la Montaña de Riaño en general, al día de hoy, es algo patente. Solo tenéis que andar los caminos y observar. Una situación, que una vez más volvemos a decir, comenzó agravándose con la llegada de la sentencia del pantano. Circunstancia esta, que a través de los años ha hundido bajo el agua embalsada  algo más que los preciosos valles de la otrora rica y prospera Montaña; la moral y el sentido común de las gentes de los pueblos anegados y circundantes.
En este escenario desalentador, solo deberíamos fijarnos en conservar con mino la herencia que nos queda de nuestros mayores y dejar de tratarnos a nosotros mismos tan mal como lo hacemos. Comenzando por nuestro entorno, ya que es lo que todos de verdad compartimos, incluso más, en la soledad.
Salud para “cantenerse” paisanos.

Un ejemplo sin importancia
Algunas de las acciones realizadas por los organismos públicos en la Montaña de Riaño (el mal llamado Parque Regional Picos de Europa) son con la intención de dar un servicio lúdico a quienes se acerquen hasta nuestras montañas y quieran disfrutar de un entorno natural como el nuestro. Hacemos mención de una caso que nos parece significativo y a la vez casi cómico, de cómo se hacen algunas de estas cosas por aquí, suponemos que “desde un allí”.
Se trata de la “zona de recreo” creada en el lugar llamado de “las Camperas” camino del pueblo de Casasuertes. Lo que fue un lugar bello y relajante a la orilla del río, entre el curso del agua  y la carretera. En él, se han instalado hace ya varios años, tres mesas con gruesos tablones sobre zapatas de hormigón sujetas con fuertes herrajes metálicos que a la vista ha quedado en una de ellas pues ya hace tiempo una mesa ha desaparecido. Las otras dos, están en medio de la campera, en los mejores lugares que antes eran para descanso; bajo el haya y al lado del río. Una parrilla de ladrillo pegada a la gran roca caliza que flanquea la campera, con un cartelito al lado que dice: “prohibido hacer fuego”. También está el haya que domina el lugar, podada; donde antes sus ramas en verano, daban una confortable sombra; suponemos que la podaron para que los campistas urbanos no se sacaran un ojo con sus ramas mientras comían, al levantarse.
La solución a tanta estupidez parece fácil, pero, como ya hemos dicho, han pasado varios años y los herrajes de las mesas siguen aferradas al cimiento de hormigón en medio de la campera, y los que más iban por allí a pasar el día, hace tempo que no se les ve. 
Salud, paciencia, y sentido común para todos.

Una insignificante sugerencia
Si de verdad ustedes quieren disfrutar y ofrecer al visitante toda la magia de un lugar tan especial como es el bosque de Hormas, en Hormas; por ejemplo, en “Los Casares”; solo tienen que  mirar a su alrededor y olvidarse por un momento de sus más superfluas apetencias y costumbres de su cotidiana vida actual y hacer un poco de honor a su pasado, que es lo mismo que decir, a sus antepasados; a los antiguos hombres y mujeres que trabajaron la tierra, cuando la tierra les daba el medio de su vida; dando como resultado, un paisaje de genuina armonía.
Si viene usted a comer o merendar en grupo con sus amigos, familia o ambos, no le impediremos desplazarse con su  4x4  si tiene mucho que cargar; pero si, a todos los demás hasta el mismo lugar, con su vehículo utilitario particular. No hay señal de Parquin.
Si quieren de verdad disfrutar de un lugar original para compartir, han de demoler de cuajo las dos  estructuras de hormigón “armao” en hierro actualmente construidos; y a tal efecto, restaurar el invernal que en ruinas se encuentra un poco más adelante del viejo camino, con sus mismas piedras y estilo. Monte y pradera, piedra vieja y teja vieja que las cubra, serán el mejor de los lugares para que nuestro cuerpo y mente se sienta en comunión no solo del chorizo que nos vamos a yantar.
Buena tarde amigos.

Restos de la Parrilla construida en piedra y ladrillo en medio de la campera de "Los Casares". 
Lleva ahí, más de  5 años.
Riaño Vive.
Plataforma por la Recuperación del Valle de Riaño

lunes, 27 de julio de 2015

...en la carta de Félix


El futuro que nos robaron.
Félix Conde de Cossio, el padre de nuestro amigo Félix Conde de Cossio, escribió esta honorable, y hoy, más que interesante carta; que es una súplica contra la construcción del entonces amenazante pantano. Resalta en ella con delicadeza, las bondades de una tierra, la suya, a la cual él tanto amaba.
Félix denuncia en su carta, el agravio que se cometerá con un pueblo que tan duro ha luchado durante siglos por ser lo que es; llegando a conseguir en la nueva etapa de los años sesenta del siglo XX que se presentaba, junto con sus valiosos recursos tradicionales, un cada vez más reconocido estatus como centro de atracción turística de primera calidad. Augurándose para tiempos venideros, un más que prometedor futuro para toda la Montaña de Riaño.
Felix, era hermano del entonces alcalde de Riaño, conocido popularmente como "Paquito" Conde, y responsable en buena medida, de la falta de oposición que existió en el pueblo de Riaño al proyecto del pantano, en los fatídicos días que estaban a punto de llegar.
Después de los acontecimientos que se sucedieron los siguientes años, Félix, nunca  más volvió a Riaño.
Diario ABC, 3 de Julio de 1960.

lunes, 16 de marzo de 2015

...en Mi Valle

Cartel "MI VALLE". Un documental de Mario Santos y Lores Espinosa
Unos jóvenes entusiastas de la imagen han pasado estas navidades por la Montaña de Riaño con sus cámaras y micrófonos, y nos han regalado unas semanas después, este trabajo sobre nuestra realidad, vista desde su perspectiva. La perspectiva de quien nada o muy poco conoce de nuestra tierra. han creado un documental que han titulado; MI VALLE.  Será proyectado en la sala de usos múltiples del ayuntamiento del nuevo  Riaño (León) el próximo día de 4 de abril de 2015. Día de Sábado Santo.
Gracias chavales. No faltaremos.

sábado, 31 de enero de 2015

...en mis heladas botas

Barricada de carros en la calle de "La Redonda" Riaño (León). Enero 1987
Llevo puestas las botas negras que me traje no hace mucho tempo de la mili; y en ellas, me ha quedado grabada la sensación del frio intenso, casi insoportable, que sufrí junto a mi amigo Juan, una noche de enero tumbados entre la hierba de una pajar (una tenada para los del lugar). Fue, además de una noche fría que no se olvida; una noche larga, sobre una cuadra vacía, sin animales, bajo el cielo estrellado de Riaño.
Siento mis pies helados. Un frío intenso recorre todo mi cuerpo hasta la cabeza. Sacudo mis pies entre sí, golpeándome constantemente con las botas puestas, …pero nada. ¿Qué hacemos en este lugar? Nuestro cometido en ese lugar es defender la casa de la destrucción que se cierne sobre ella a manos de las excavadoras del gobierno. Son días grises, fríos y solitarios, en medio de la destrucción que se estaba llevando a cabo desde hacía jornadas en el pueblo de Riaño. Una parte del pueblo había sido ya echa escombro. Desde donde nosotros estamos, los vemos tras la barricada de carros que hay en medio de la calle, levantada por los jóvenes del pueblo hace horas. Soportando como podíamos el dolor del frío en el cuerpo, pasamos las largas horas a duras penas hasta el amanecer helado en que fuimos alertados por el rumor de unas conversaciones. Justo debajo del boquero (ventana) de la tenada donde nos encontrábamos, nos asomamos con sigilo y vemos que ya habían vuelto. Un grupo de guardias civiles armados con sus cascos, escudos, fusiles y artefactos varios…  cruzaban entonces la calle hasta la otra acera, seguidos de dos hombres de paisano con abrigos verdes de paño y raja de dobladillo en la espalda. Se dirigen a la Casa de Hilario; donde se encuentran aún miembros de la familia. Desde el boquero, observamos al grupo de guardias civiles arremolinados frente a la puerta que hablan entre ellos. Inmediatamente la conversación se convirtió en golpes. Fuertes impactos de una gruesa barra de hierro especial contra la indefensa puerta. Dos hombres sujetaban y golpeaban con fuerza la barra contra la puerta hasta que está se abrió de repente con un fuerte estruendo. Se oyeron entonces los gritos de rabia y desesperación de quienes estaban dentro.
Sin espera, los guardias entraron a tropel en la casa y el alboroto y los gritos de auxilio se acrecentaron ¡FUERA DE ESTA CASA SINVERGUENZAS!... ¡SOCORRO! …escuchábamos.
Desde el “boquero” de enfrente, al otro lado de la calle, a unos pocos metros; juan y yo, atónitos, éramos testigos mudos de la escena sin saber qué poder hacer para evitarlo. Una mujer joven  sujeta por dos guardias, para evitar ser sacada por estos, se agarra con fuerza al marco de la puerta mientras grita toda su rabia. Los demás, después de unos largos minutos de ruidosos forcejeos en el interior de la casa, son sacados también arrastras con las manos atadas a la espalda por unas esposas.
Un intenso y helado despertar en una triste y desgarradora mañana, difícil de olvidar. 
Los que lo vivimos como es lógico, la llevamos en la memoria desde entonces como llevamos otras parecidas, que también hay que contar.A todos los que las quieran escuchar, en especial,  a los más jóvenes, que como mi amigo y yo entonces, tienen hoy, sobre los veinte años de edad...Imaginaros.

Gracias a Jose María Sierra, por la foto.

Riaño Vive.
Plataforma por la Recuperación del Valle de Riaño.

lunes, 15 de diciembre de 2014

...en los grandes acebos

Acebal roido por lo ciervos en un invierno de nieves (2008-2009)

Hormas, un bosque único. Un bosque con alma. Una joya ecológica de la Cordillera Cantábrica, herido por sus numerosos moradores , los ciervos.

Los “desmanes” de Hormas. (2ª parte)

Los “venaos” comen la corteza de los acebos cuando la nieve no les deja obtener su sustento con normalidad, causando un daño importante en el desarrollo de las poblaciones de acebales existentes en gran número en algunos de los montes de la Montaña de Riaño (MR). Un ejemplo evidente lo tenemos en el bosque de Hormas, en tierras del Concejo de Riaño, donde es raro encontrar algún acebo sin la huella de las peladuras de corteza producidas por los dientes de los ciervos. Un acebal extraordinario como el conocido Sestil de la Loma el Rey es un claro ejemplo de ello, sufriendo este de forma especial, por ser de gran porte, el ataque de los ungulados desesperados y famélicos refugiados bajo su gran dosel de hojas protectoras.
No sabemos si esto sucedía antes con normalidad, o si es una situación nueva fruto de una evolución de los ciervos; solo apreciamos al observarlo durante años, un daño realizado en masa sobre una especie como es el acebo, importantísima en el ecosistema de nuestros viejos montes.
Los ciervos son una especie que fue reintroducida en la Montaña de Riaño en el siglo XVIII. Queda claro que las grandes nevadas caídas de antaño no han supuesto problema alguno para el equilibrio de entonces entre acebos y ciervos pues no hay constancia de ello. Como también queda claro a nuestro parecer, que con las nevadas no tan grandes y perdurables de hoy, la actual población de ciervos es un motivo de preocupación importante en ese equilibrio dentro de nuestros montes. Esto sucedió el invierno de nevadas sucesivas de 2008-2009 donde los ciervos pasaron muchos días bajo los acebos sin posibilidad de alimentarse. Solo la corteza de acebo fue su desesperado sustento como podemos comprobar en las imágenes. Muchos acebos se han secado al ser comida la corteza  de sus troncos en todo su perímetro y la mayoría, se defienden como este que veis:

Tronco de acebo roído en el invierno de 2008-2009 en el bosque de Hormas. Riaño. 
Llamamos la atención en este punto sobre la actual caza de lobos que se realiza en la MR cuando son estos los mejores aliados en la difícil tarea de mantener a raya a la alta población de ciervos. Lejos de ser los lobos azote alguno sobre ganado doméstico en nuestras montañas, sorprende sobremanera este tipo de decisiones precisamente por parte de quien en realidad, como todos, sale beneficiado. Si el monte es el beneficiado como así es, solo podemos pensar que la mano negra de la intransigencia y el inmovilismo egoísta más reaccionario  es el responsable de tales actuaciones, las cuales, por otra parte, están muy lejos de ser hoy lo que la sociedad demanda.
¿Cuándo vamos a tratar a los lobos como lo que son?
¿Cuándo vamos a dejar de destruir en la MR todo aquello que poseemos más preciado, por los intereses e instintos básicos de unos pocos?
Aquí y ahora, como demostrado está, en el entendimiento entre lobos y humanos encontraremos una buena solución.
No es flor de un día. Solo nos falta trabajar en ello, juntos y con ilusión.

Riaño Vive.

Plataforma por la Recuperación del Valle de Riaño

lunes, 20 de octubre de 2014

...el bosque herido

Hormas, un santuario de nuestro pasado, presente; y queremos para el  futuro.


Los “desmanes” de Hormas. (1ª parte)

Hormas, un bosque único. Un bosque con alma. Una joya ecológica de la Cordillera Cantábrica, herido de muerte por sus mismos legítimos e históricos propietarios,  el pueblo de Riaño(León).

Sentimos tener que comenzar así este pequeño relato cuando se trata de nuestra tierra y nuestras gentes.
Se llamaba Desmán Ibérico (Galemys pyrenaicus) una especie que ya hace tiempo que no vemos por nuestros ríos.
Llega el otoño y de todos es sabido que en las aguas del rio de Hormas tampoco  hay desmanes, pero entre las hayas y viejos robles centenarios de su bosque, sí. Los podemos encontrar a simple vista adentrándonos en el monte en un breve paseo, al toparnos con  montones de troncos y  ramas dispersas tiradas entre la vegetación superviviente. Todo, en medio de un caos de roderas de tractor y huellas de arrastres que resquebrajan el suelo y todo salpicado de serrín como si de su propia sangre derramada se tratara. Un escenario desagradable de destrucción en medio de tanta vida. Algo que parece el día después en un campo de batalla.

Huellas de los arrastres continuos desde las laderas de "Mostablao" al Valle.
Durante mucho tiempo el monte respiraba aceptablemente tranquilo y por regla general, solo los ¡tac! ¡tac! de las hachas importunaban su silencio vital. Desde la llegada del diabólico artefacto de la motosierra a manos con pocos escrúpulos, los grandes “desmanes” del monte comenzaron su avance dejando sus primeras “huellas”. El sistema de “a tiro hecho” es decir, sin contemplaciones; hacía estragos en nuestra montaña dejando sus heridas claras en medio del bosque. Es obligado recordar las talas sufridas por el bosque de Tendeña a finales de los años 80, y ya que estamos aquí, mencionar la enorme brecha abierta en su majada a manos de los bulldocers  de “medio ambiente” que venían haciendo lo mismo a través de todo el precioso bosque de San Pelayo. Una fea herida en la majada de Tendeña que se ve desde toda la Montaña. También hubo desmán en el monte de Las Biescas, en la década de los 90.
Llatas de roble en "Los Casares" a la espera de ser transportados.
Hayas y robles hechos leña en la "Collada de La Salsa". 
Un lugar especial como este, que ya no es como lo hemos conocido durante muchos años.
Un triste panorama, que la vieja cultura de conservación de nuestros mayores, heredada durante generaciones a golpe de orden de Concejo, no ha conseguido frenar. Muy al contrario, es una dinámica que continua. Una ruptura con el pasado y sus buenas costumbres, creemos sin miedo a equivocarnos, provocada en gran medida por la ruina moral que padece  la montaña desde que fue sentenciada y anegada, bajo las aguas de un inmundo pantano. Y ya van  5 décadas.
Adentrados en el siglo XXI, lo que nos queda de esa valiosa herencia recibida gracias al rigor, trabajo  y buen gobierno de nuestros abuelos en los antiguos Concejos, está siendo tratada hoy por sus hijos y nietos, como si de mera mercancía barata se tratara. Parece que nada importa ya, y menos la molestia de realizar la conservación de nuestros bosques con el  esmero debido, si hay calor en nuestro hogar y suertes a 200€ para quien lo atropa. Al parecer, camiones de leña de Hormas circulan por la carretera saliendo del pueblo hacia no se sabe dónde, sin que nadie sepa en ese momento lo que llevan dentro… Lejos, muy lejos parece que estamos de ser honestos, si así nos respetamos.
El bosque de Hormas en concreto, es todavía hoy a duras penas, además de un tesoro para nosotros, sus legítimos propietarios, un santuario de la Naturaleza Cantábrica, y no debería recibir en sus entrañas, ni una sola tala más. Muy al contrario, deberíamos aprovechar todo lo que él nos brinda sin necesidad de hacerle daño. Es nuestro mejor patrimonio, y no olvidemos que es de todos; además de ser un lugar mágico donde poder perderse para encontrarse a uno mismo, …un poco más tarde. Un valioso recurso que tenemos la obligación de cuidar como se merece si no queremos perderlo para siempre; un hecho este, que como riañés pienso, ninguno de mis paisanos aceptaría de buen grado por lo que este lugar significa para todos. Es Hormas un refugio de nuestro espíritu y el lugar donde somos desde que no tenemos pueblo. Hoy de nuevo, incomprensiblemente, sufre los abusos inconscientes de todos, e indiscriminados por interesados, de algunos.
Las motosierras deben dejar de ensordecer el cielo de Hormas como lo hacen, y responsables, ser responsables de ello, empezando por uno mismo. No podemos permitirnos este error.
Silencio, por favor.

Riaño Vive.
Plataforma por la Recuperación del Valle de Riaño

lunes, 4 de agosto de 2014

Riaño Vive...en el siglo XXI

De vuelta a casa al atardecer, con "la becera" del pueblo.
Calles vacías
La vida en un pueblo de montaña tiene muchos alicientes y en Riaño (León), nos atrevemos a decir, tenía su máxima expresión. Un lugar maravilloso donde todo lo vivido cobraba una especial dimensión. Su generosa Naturaleza, la belleza sublime de sus infinitos lugares, el carácter de su paisaje y su paisanaje, hacían de Riaño para quien lo descubría, un lugar inolvidable, de donde si alguna vez te vas, volver. Las vivencias y experiencias de Riaño, parecen siempre ir en consonancia con la intensidad del relieve de sus omnipresentes montañas, que serán siempre aunque no aparezcan, el inevitable decorado de cada uno de esos momentos; que al ser recordados ya son recuerdo. Cada momento vivido en esos lugares, lleva el aderezo intenso de la Naturaleza, quedando impregnado para siempre en el subconsciente de cada uno, como haciendo presa de tus sentimientos. Un denominador común de todos los que tenemos algo que contar sobre Riaño.
Riaño, todo un mundo de sensaciones, por un sencillo recuerdo...por lo que hablar de Riaño, de la montaña de Riaño, hoy, es mucho más que eso.


De comida familiar en "las cocinas del campamento". Verano de 1975
Mi infancia son recuerdos de un corral entre viejos muradales...
Y llegados aquí,  reflexionando en este momento que nos permite mirar el horizonte humano a través del tiempo, debo suponer, que la libertad que viví, que vivimos, en nuestra infancia y tierna juventud, es algo que difícilmente pueden experimentar hoy los niños que andan por nuestras calles. La gran mayoría, pasan sus horas del día entre cuatro paredes o entre el cemento de los muros y calles de la ciudad. Y esto es algo comprobado, pues lo vemos cada día de cerca con nuestros propios hijos. En el caso de los niños que habitan en lo que hoy se considera mundo rural, tampoco su relación con el medio que les rodea es el mismo que hace 30-40 años tuvimos, pues ya no existe esa forma de vida de convivencia estrecha con las personas y los recursos. Recursos que suponían a su vez, a través del duro trabajo, el sustento de cada familia. Hablo del gocho, de las vacas y el carro, de ir a hierba bajo el duro sol de las tardes de verano, de las patatas de la tierra, de las cebollas del huerto… de tantas cosas que significaban el día a día en un pueblo de montaña de verdad. Escenas inolvidables para nosotros, que fuimos los últimos niños en poder vivirlas y compartirlas. Algo muy distinto es lo que hoy se vive en nuestros pueblos, arrastrados, o engullidos, por el torbellino del progreso que en poco tiempo,  de alguna forma, les ha hecho perder su sentido por todo lo viejo que atesoran. Por lo que fueron concebidos; ahora ahogados, desorientados;  al abandono, relegados.

Calles vacías, donde en algunas de sus casas solo se aprecian puertas cerradas, con grandes portones de madera algunas; como tapias sobre ellas apoyados, que parecen decirte a gritos, ¡NO ESTAMOS! Algunas casas arregladas y otras, del todo abandonadas, caídas, derrumbadas, con las tejas colgando sobre lo que fue su morada y las viejas y oscuras bigas empinadas, sobresaliendo del caserón como estandartes de la nada. Es la atmósfera de un pueblo donde se respira el aire humano de la dejadez y el desarraigo,  curiosamente, más acentuado entre quienes en él “sobreviven”. Un pueblo enfadado consigo mismo, parece. Desordenado, sucio y destartalado, sin el menor atisbo de mimo o cuidado. Como un vagabundo de su vida hastiado. Que ironía, de los tiempos pasados de duro trabajo, de calles de barro, en los que la vida compartida humilde y sencilla, bullía en nuestros pueblos; que ha dado paso a solitarias calles de adoquines y asfalto, donde sus ausentes hoy, moran entre grandes bloques de hormigón y ladrillo, como ocupando en ellos ya, resignado, su propio nicho. En un mundo urbano repleto de soledad, dificultades …y gente, en muchos casos, malviviendo.
¿Qué hacer para renacer? ...no olvidar, para comenzar.

Calles vacías, cubiertas de asfalto y adoquín, donde las boñigas ya no adornan el suelo, ni su hedor impregna el aire del pueblo. Calles de barro, borradas de la faz de la memoria,  por eso que dicen, “son otros tiempos”, de lo que antes fueron Pueblos. 
Calles vacías, de pueblos destruidos como pueblos por una estúpida amnesia colectiva de sus propios naturales. Pueblos y lugares que fueron construidos a sí mismos a través del tiempo; de días y días de acarrear por duros caminos, …hoy parecen haber perdido su sentido, y navegan por mares en los que no pueden marcar su propio rumbo. Incapaces de ser dueños de su destino, culpables de nada y culpables de todo, pero sobre todo; de  haber vendido su esencia al poderoso caballero, don dinero. Caminando a la deriva por una senda incierta donde solo la naturaleza que les rodea y les vio nacer, parece seguir su propio curso; reclamando de nuevo su espacio arrebatado, y borrando las huellas de los viejos hombres, a su paso .
¿Qué hacer para renacer? Mucho amor y !calderos de alegría!

Riaño Vive.
Plataforma por la Recuperación del Valle de Riaño

domingo, 29 de junio de 2014

...en Tablanca

Edición de la obra de J.M. Pereda titulada, "Peñas arriba" 
Como amantes somos de los buenos consejos relacionados con la tierra que nos vio nacer, hacemos aquí nuestro particular y pequeño homenaje a la obra literaria realizada por el cántabro, José María de Pereda hace unos 120 años y titulada “Peñas arriba”
La narración exhaustiva de una historia situada en el mundo rural de entonces, en un pequeño pueblo de la Montaña Cántabra llamado por él autor, Tablanca. La Montaña y su mito, junto con sus gentes, en un tono bucólico; donde las costumbres y la tradición y el respeto hacia ellas, son el hilo conductor y que a todos les une. Es esta obra una manifestación en contra de la insensibilidad y la abulia ciudadanas de eruditos sabedores, que por eruditos, se convierten en estúpidos personajes, víctimas de su propia arrogancia en la ignorancia profunda de lo que les rodea. Es en sí esta obra una lanza en defensa de la gente de los pueblos y de su “sabia ignorancia”.
Queremos mostrar algunos pases del libro por su clarificadora intención en el contexto de finales del siglo XIX donde ya estaban creciendo las semillas del futuro que hoy conocemos y que podemos muy bien llamar: “la apisonadora del Estado”.

El Sr. De la Torre de Provedaño dice al visitante de su casa y hacienda en el campo:
“…Yo le diría al Estado desde aquí: Tómate en el concepto que más te plazca, lo que en buena y estricta justicia te debemos de nuestra pobreza para levantar las cargas comunes de la patria; pero déjanos los demás para hacer de ello lo que mejor nos parezca; déjanos nuestros bienes comunales, nuestras sabias ordenanzas, nuestros tradicionales y libres concejos, en fin;(y diciéndolo a la moda del día) nuestra autonomía municipal, y Cristo con todos”.
“Que las leyes se deriven de la Naturaleza de las cosas mismas. Que las leyes se acomoden a los pueblos, no los pueblos a las leyes de otra parte porque en ella den buenos frutos”

El médiquillo” del pueblo, en conversación con el ilustre personaje venido desde Madrid al pueblo de Tablanca…:
“Quien haya tenido la desgracia de nacer y vivir entre calles urbanizadas y vecinos temporeros sin otros horizontes a la vista que las bocas extremas de la calle, ni otros cielo que la menguada tira de él, columbrada por la rendija de los contrapuestos aleros de ambas aceras, y se sienta arrastrado por las seducciones de la vida mundana, por la fiebre de la política, o fiebre de la Bolsa, o por el hechizo de los salones y espectáculos; quien viva, en suma, obligado por el gusto o la necesidad, aclimatado a los ruidos de la muchedumbres y al estruendo de las máquinas, y, como reñido con el sol… No sabrá nunca, no penetrará jamás, lo que hablan, lo que dicen, lo que enseñan; la fuerza, el poder atractivo y vivificante que poseen esos mil componentes de la vida regional gozada al aire libre y de padres a hijos…”
“¿Por qué ha de ser el hombre de los campos el que se eleve hasta el hombre de la ciudad y no el hombre de la ciudad el que descienda con su entendimiento, más luminoso hasta el hombre de los campos para entenderse mejor?”

Vicente y Cris, dos paisanos del pueblo de Riaño. ...una mañana de domingo, conversando. Os recordamos.
El sentimiento positivo y llamado en su época “regeneracionista” que Pereda manifiestó en 1897, es aplicable a nuestros días con sus propias palabras e ideas, tal como el las plantea en su obra:

Encontrar ese equilibrio es el objetivo, no lleno de dificultades. Según él, el cuerpo social, gastada su sensibilidad con tantos y continuos sucesos acontecidos en tan poco espacio de tiempo, no se conmueve con nada. La fe en lo divino y el sentimiento de lo más noble en lo humano, van relegándose al montón de las cosas inútiles, cuando no perjudiciales. No es posible ya ni siquiera de  buen gusto sentir entusiasmo por nada. Verdadera agonía del espíritu social. De eso adolecen los tiempos actuales y por ahí venia la muerte del cuerpo colectivo. Le corroe la gangrena  por los grandes centros de su organismo atiborrado: por la ciudad, la academia, la política, la bolsa… Torrente circulatorio de las insaciables ambiciones del hombre culto. Pero por misericordia de Dios quedan sanas aun las extremidades que son las aldeas montaraces y sus bienes comunales que con mucho tiempo y paciencia podrían purificarse y reconstruir la parte corrompida de los centros. Y es trabajo bien honroso y entretenido el que procuran la conservación y hasta el fomento de esto que me he atrevido a llamar Tesoro a riesgo de que ustedes se rían de ello y de mis candorosos idealismos.
La gran obra en sí, consiste en la unificación de miras y voluntades para el bien común.

Riaño Vive.

Plataforma por la Recuperación del Valle de Riaño

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